FRANS MASEREEL

Trabajador Social y grabador en madera

1889

Nace en Blankenberge y crece en Ghent. Estudia violonchelo y canto en el
conservatorio de Ghent. Sigue un curso de tipografía y se matricula en la academia de arte.

Es influenciado por su maestro de dibujo Jean Delvin y por las caricaturas de la revista
satírica francesa L'Assiette au Beurre (Steinlen, Vallotton, Grandjouan). Pasa tiempo con el
pintor y grabador Jules De Bruycker.

1911

Después de un período de estudio en Túnez, se establece como artista-pintor en
París. Dice "Pinté todo el día de la mañana a la noche, en la calle, en las bancas, dibujaría
donde fuera, sin mostrar jamás el resultado final”.

1912

Conoce al publicista anarquista Henri Guilbeaux, que lo introduce a la intelectualidad
de izquierda. Publica caricaturas en Les Hommes du Jour. Empieza a hacer grabados en
madera en el espíritu de Félix Vallotton.

Durante la Primera Guerra Mundial Masareel florece como un pacifista. Ilustra las revistas
pacifistas y hace álbumes anti-guerra con cortes de linóleo. Con Stefan Zweig y Emile
Verhaeren, se hacen amigos del militante pacifista francés y premio Nobel Romain Rolland,.

1918

Produce una serie de tallas de madera “25 Imágenes de La Pasión de un Hombre”,
una acusación contra la explotación y la violencia.

1919

En el libro de imágenes Mon livre d'heures, se incluyen alrededor de 170 pequeños
grabados en madera que muestran el estado vergonzoso de los asuntos sociales.

En los años 20 vive en un quinto piso en Montmartre. Desde una pequeña habitación de
atrás espía a la gente con binoculares para ver qué sucede detrás de las ventanas de los
apartamentos. Con 100 trabajos en madera en “La Ville” (1925) retrata su visión de la vida
en una gran ciudad.

Masereel dijo lo siguiente sobre las tallas de madera: "Es simple, ya que sólo se necesitan unos cuantos utensilios – gubia, buril, cuchillo – y un bloque de madera. Es honesto ya que uno es incapaz de volverlo a trabajar, embellecer, encubrir, o conjurar. Por último, es directo porque instantáneamente fascina al espectador con la interacción de blanco y negro”.

Stefan Zweig dijo sobre Masereel: «Si todo se destruyera, libros, monumentos, fotos e
informes, y sólo quedaran los trabajos en madera que Masereel hizo durante diez años,
entonces se podría reconstruir el mundo contemporáneo a partir de ellos».

1972

Muere en Avignon después de haber permanecido en el sur de Francia por muchos
años.