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WALTER SAUER

Dibujante, pintor y grabador de Bruselas que poco a poco comenzó a hacer más dibujos y aguafuertes debido a razones de salud.

1889

nace.

Estudia en el Brusselse Academie voor Schone Kunsten (Academia de Bellas Artes de Bruselas), principalmente en la clase de arte decorativo con Constant Montald. Las obras de grandes dimensiones se convertirán en una fascinación de toda la vida. Japonismo (una afición por el arte y la cultura japoneses) es también una fuente importante de inspiración.

1911

Realiza un largo viaje por Francia e Italia, en parte gracias a una beca de la Fundación Karel Buls. Otros viajes de estudio en el extranjero acrecientan su hambre por los cuadros.

1914

Participa en el último Salón Anual del Círculo de Arte de Bruselas La Libre Esthétique, una cuna de talento artístico.

Su mala salud conduce lo a concentrase gradualmente más en el dibujo. Un tema importante es el desnudo (femenino). Sin embargo permanece activo como pintor decorativo.

En el frente técnico Sauer también es innovador. Para acentuar la piel marfil del modelo, el artista escobilla sus hojas de papel con cera de abejas. Placas de oro y plata a veces forman un marco alrededor de sus dibujos.

1925

Establece una reputación internacional como un artista de la decoración en los años 20. Representa a Bélgica en la Exposition Internationale de Arts Décoratifs (Exposición Internacional de Artes Decorativos) en París, que debe su nombre al Art Deco.

1927

Cuando recibe el encargo para decorar una sala bizantina con escenas de la vida de Cristo, Sauer viaja a España y Argelia para inspirarse. Allí muere inesperadamente a la edad de 38.

1928

Comentando en un homenaje póstumo en el Artistique de Bruselas Cercle et Littéraire en marzo de 1928, el crítico de arte Karel van de Woestijne afirma que Walter Sauer no era un artista de primera categoría pero que ‘representa algo especial’ como discípulo de Félicien Rops: “Arte de medio siglo atrás que, a pesar de una cierta gracia, no podía cautivar y no era lo suficiente y formalmente sólido para sobrevivir”. De Fernand Khnopff, los simbolistas ingleses y Gustave Moreau, Sauer aprendió cómo una revisión crítica puede ser también un homenaje.